El Gran Canal de China, considerado por especialistas como la “maravilla oculta” del país, continúa siendo una de las obras de ingeniería hidráulica más impresionantes del mundo. Construido hace aproximadamente 2 mil 500 años, este canal artificial recorre cerca de mil 800 kilómetros y une la ciudad de Pekín con Hangzhou, conectando el norte y el sur de la nación asiática.
Durante más de dos milenios, el Gran Canal ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo económico y cultural de China. Entre los siglos XIV y XIX se consolidó como una de las principales rutas comerciales para el transporte de productos como arroz, seda y cerámica, impulsando el intercambio entre distintas regiones del país.
En el marco de un recorrido por algunos de sus tramos, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de China destacaron que esta histórica vía fluvial representa una de las mayores joyas del patrimonio nacional, al combinar innovación, historia y tradición en una obra que sigue siendo símbolo de la ingeniería y la cultura china.