La Secretaría de Salud publicó un nuevo protocolo para garantizar que las personas que viven con VIH/sida no interrumpan su tratamiento cuando cambian de empleo o pierden su seguridad social. La medida responde a un problema frecuente: el tiempo de espera para recibir atención en una nueva institución.
Hasta ahora, pacientes podían pasar meses sin acceso a sus medicamentos tras cambiar de sistema, lo que representa un riesgo serio para su salud. Especialistas advierten que el tratamiento antirretroviral no puede pausarse, ya que la infección puede reactivarse y generar complicaciones.
Con el nuevo acuerdo, las instituciones deberán asegurar la continuidad del tratamiento hasta por 90 días mientras se concreta el cambio. Esto busca hacer más fluida la transición entre servicios médicos y evitar afectaciones en la vida cotidiana de quienes dependen de estas terapias.