El panda gigante se ha convertido en uno de los principales símbolos de China y en una de las especies más admiradas del mundo. El Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante de Chengdu alberga una de las mayores poblaciones de estos ejemplares en cautiverio, además de contar con la mayor población de pandas rojos bajo cuidado humano.
Durante el verano, las altas temperaturas hacen que los pandas permanezcan principalmente en espacios protegidos, aunque esto no impide que cientos de visitantes acudan para observarlos y fotografiarlos. La fascinación por estos animales también se refleja en la cultura popular, con figuras, peluches y objetos inspirados en ellos que pueden encontrarse en centros comerciales de distintas ciudades chinas.
Algunos diseños incluso incorporan mecanismos que cambian las máscaras de los pandas, en referencia a una de las tradiciones más llamativas de la ópera de Sichuan: el cambio instantáneo de máscaras. De esta manera, el panda no sólo representa los esfuerzos de conservación de una especie emblemática, sino que también se mantiene como parte de la identidad cultural y nacional de China.