El gusano barrenador representa una emergencia nacional debido a sus impactos en la salud animal, la economía y la salud pública, advirtió Yazmín Alcalá, académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. La especialista señaló que este parásito evidencia la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental.
La experta explicó que las larvas del gusano barrenador pueden afectar a diversas especies de sangre caliente, entre ellas perros, gatos, bovinos, ovinos, cerdos, cabras, conejos e incluso aves. El parásito provoca miasis, una enfermedad en la que las larvas se alimentan de tejido vivo, generando lesiones, infecciones y un deterioro progresivo en la salud de los animales afectados.
Alcalá detalló que la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas, incluso en lesiones pequeñas como picaduras de insectos. Una vez que nacen las larvas, estas se desarrollan rápidamente y pueden causar dolor, pérdida de apetito, letargo, fiebre y cambios de comportamiento. La especialista destacó que el gusano barrenador tiene una especial preferencia por el ombligo de los becerros recién nacidos, razón por la que recibe su nombre, y subrayó la importancia de reforzar las medidas de vigilancia, prevención y cuidado sanitario para evitar su propagación.